Entrevista de personalidad
Por Ivanna Rivas Jiménez
Alessandra Rosas recuerda su infancia como una etapa sencilla, donde sus padres jugaron un rol fundamental en su vida. Desde joven, soñaba con estudiar medicina, aunque en el camino se interesó por los números y el análisis, lo que la llevó a decidirse por economía como primera carrera. Con esa elección, sintió que tomaba un rumbo seguro, enfocado en desarrollar habilidades prácticas y de razonamiento lógico que podrían darle una base sólida para su vida profesional.
Sin embargo, con el tiempo, Alessandra empezó a cuestionarse si economía realmente le ofrecía la satisfacción que esperaba. Se dio cuenta de que seguir en esa área podría hacerla sentir estancada, lo que le generó la inquietud de explorar nuevos horizontes. Fue entonces cuando tomó la decisión de dar un giro importante y perseguir su sueño de estudiar medicina, una carrera que siempre había visto como un compromiso de vida y una oportunidad de hacer una diferencia más profunda en la sociedad.
Ya en la facultad de medicina, Alessandra notó rápidamente que este nuevo camino requería un nivel de esfuerzo y sacrificio que no había experimentado en economía. Sin embargo, valora cómo su formación previa le ha dado una base de análisis y organización que ahora aplica en su vida como futura médica. La suma de ambas experiencias ha sido enriquecedora y le ha permitido ver la educación como algo integral, donde cada aprendizaje cuenta y puede ser una herramienta para enfrentar los desafíos que el mundo real demanda.
Alessandra es una firme defensora de la formación continua, no solo por sus beneficios profesionales, sino también por su impacto positivo en la salud mental y en la prevención de enfermedades cerebrales. Desde su perspectiva, el deseo de aprender constantemente está presente en todas las generaciones. En su propia facultad, ha encontrado otros compañeros que también se aventuraron a comenzar una segunda carrera, lo cual, para ella, demuestra que cada vez más jóvenes están dispuestos a tomar riesgos para construir una vida académica que realmente les apasione.
Su consejo para otros estudiantes es que se guíen siempre por lo que realmente desean y que no tengan miedo de redireccionar su camino. A veces, tomar la decisión de qué estudiar a los 17 o 18 años puede ser una presión enorme, y es válido tomarse el tiempo necesario para encontrar aquello que nos hace felices.
